COBERTURA DE SALUD UNIVERSAL

GARANTIZANDO SALUD DE ALTA CALIDAD A CADA ESTADOUNIDENSE

En el 2019, nosotros, como país, vamos a gastar una suma jamás antes vista de 3.8 mil millones de dólares para pagar por un sistema de salud que falla en cubrir la necesidades de los más de 90 millones de estadounidense que no pueden pagar un seguro o tienen un seguro insuficiente. Gastamos el doble per cápita de lo que virtualmente todos los demás países desarrollados, quienes obtienen mejores resultados de salud pública, gastamos para subsidiar las ganancias de las grandes empresas farmacéuticas, enormes gastos administrativos y salarios lujosos para ejecutivos corporativos. A pesar de todo esto, pacientes y sus médicos tienen que luchar cada vez más para asegurarse de que incluso los procedimientos y tratamientos médicos básicos están cubiertos por sus proveedores de aseguranza.

Utilizando de una mejor forma los recursos ya dedicados a la salud en este país, es posible implementar políticas para el beneficio del pueblo estadounidense en general y no solamente para el beneficio de inversionistas. Podemos comenzar a abordar las capas sobre capas de ineficiencias en nuestro sistema, revertir la pérdida masiva de proveedores en áreas rurales y otras áreas desatendidas, y mejorar los resultados en todos los ámbitos para todos en este país. Juntos, podemos construir un sistema en el cual los pacientes realmente gocen de acceso a los servicios que necesiten, en el cual los médicos pueden proporcionar esos servicios sin la interferencia de las aseguradoras, y en el cual los hospitales pueden concentrarse en sus pacientes y trabajadores y no en facturación.

FORTALECIENDO LA EDUCACIÓN

HACIENDO LAS HERRAMIENTAS DEL EXITO DISPONIBLES PARA TODOS


Casi todos en este país estamos deacuerdo que se necesita un sistema de educación que prepare nuestra juventud para participar en nuestra sociedad, nuestra economía, y nuestro gobierno. Sin embargo, seguimos sin alcanzar esta meta a medida que continuamos con el financiamiento insuficiente de nuestras escuelas y el pago insuficiente de nuestros docentes. A nivel de educación primaria, estamos permitiendo que los salarios de nuestros docentes se estanquen al mismo tiempo que la cantidad de consejeros, psicólogos, y otros pedagogos empleados es más baja que nunca. A nivel universitario, trasladamos el costo de nuestro sistema de educación superior al cuerpo estudiantil y se tiene la expectativa que jóvenes de dieciocho años van a asumir deudas sumando decenas de miles de dólares para poder asistir a las universidades públicas.

Debemos deshacer décadas de negligencia y invertir los fondos públicos necesarios para garantizar aprendizaje de alta calidad para nuestros alumnos. El atender colegios públicos, universidades, escuelas médicas y escuelas de oficios debe ser alcanzable para cada estadounidense sin importar sus ingresos o estado financiero familiar. Para que nuestros alumnos alcancen esta meta, debemos asegurar que nuestros sistemas educativos ofrecen salarios competitivos para atraer y retener los docentes talentosos necesarios para lograr que cada estudiante sea exitoso. Y, por último, debemos abordar las inequidades raciales de nuestro sistema educativo que afectan el desempeño de los estudiantes de comunidades minoritarias y dan como resultado su representación desproporcionada en las estadísticas disciplinarias y de deserción escolar.

PROTEGIENDO EL PUEBLO ESTADOUNIDENSE

LUCHANDO POR LOS MAS VULNERABLES


En los últimos tres años, hemos sido testigos de un asalto sin precedentes a los derechos de los estadounidenses por parte de la administración Trump. Congreso debe tomar medidas para revertir el daño causado por la Casa Blanca erosionando protecciones para personas que solo están tratando de vivir sus vidas, los dos ejemplos más claros siendo los ataques sistemáticos contra migrantes y ciudadanos latinxs, así como numerosas políticas dirigidas a miembros de la comunidad LGBTQ+. Debemos trabajar para desmantelar de inmediato el sistema de detección masiva, incluyendo las políticas traumáticas de separación familiar de la administración actual, en la frontera de Estados Unidos y México que ha provocado la muerte de miles de migrantes en las últimas décadas. La reversión descarada de los derechos ganados con tanto esfuerzo para estadounidenses LGBTQ+ también debe ser anulada, asegurando que la igualdad en el matrimonio siga siendo la ley en los Estados Unidos y anulando las políticas dirigidas a las personas transgénero por la actual administración de transfobicos.

Más allá de reparar el daño causado por el presidente y el partido republicano, debemos continuar luchando por los derechos de todos los estadounidenses que continúan sufriendo discriminación y acceso desigual a oportunidades en este país. Esto incluye trabajar con estadounidenses afroamericanos y latinxs para abordar barreras sistémicas en todos los ámbitos en materia de vivienda, educación y empleo. Comenzando con la restauración de la Ley de Derecho al Voto, Congreso debe trabajar para examinar y abordar la legislación que, intencionalmente o no, permita la discriminación y así mejorar las vidas de millones de estadounidenses. Por último, debemos continuar trabajando para mejorar la accesibilidad física de nuestra sociedad y trabajar con los estadounidenses discapacitados para construir sistemas e infraestructura que permitan a personas con todas las capacidades vivir de la forma más normal posible.

REFORMA PENAL

RECONOCIENDO FALLAS Y SIGUIENDO ADELANTE


Es hora de dar un paso atrás y reconocer que nuestro sistema de justicia penal está fundamentalmente dañado. En los Estados Unidos, el 90% de los casos criminales no llegan al interior de una sala de tribunal. Los que terminan ante un juez probablemente esperarán un año antes de ser juzgados solo para confiar en un defensor público que, en promedio, ha tenido menos de una hora para preparar su caso. Una vez dentro, incluso los delincuentes no violentos estarán expuestos a un constante hostigamiento, actividades delictivas y condiciones infrahumanas con poco acceso a la educación, formación profesional u otros programas de rehabilitación. En Carolina del Norte, casi el 40% de los encarcelados volverán a la cárcel en un plazo de tres años, repitiendo el ciclo.

tomar medidas inmediatas para reformar nuestros tribunales, cárceles y policía, al mismo tiempo que abordamos la representación desproporcionada de estadounidenses afroamericanos y latinxs en todos los niveles de nuestro sistema de justicia penal. Es hora de finalmente reconocer nuestras políticas fracasadas y crear un sistema que priorice la rehabilitación de nuestros conciudadanos y no simplemente alejarlos de la sociedad, evitando que delincuentes violentos salgan de la cárcel y dotando a cualquiera que entre en contacto con el sistema de justicia penal, con las habilidades y los recursos que necesitan para tener éxito fuera de la cárcel.

RESTAURANDO DERECHOS LABORALES

LUCHA POR LA DIGNIDAD Y EL RESPETO DE LOS TRABAJADORES


El trabajador estadounidense es la base de nuestra sociedad, cada uno de nuestros logros ha sido construido por el trabajo de los hombres y mujeres que alimentan la economía más próspera de la historia humana. Las generaciones anteriores lucharon arduamente por nuestros derechos como trabajadores, y algunos incluso dieron su vida para asegurar la semana laboral de 40 horas, los lugares de trabajo seguros y una compensación justa. Sin embargo, durante las últimas décadas, hemos permitido que intereses corporativos erosionen las protecciones que trabajadores alguna vez gozaron. Procesamos menos delitos de guante blanco que en cualquier momento de nuestra historia, hemos otorgado recortes fiscales masivos a las empresas por promesas incumplidas de salarios más altos y permitimos a las empresas abusar de sus empleados al clasificarlos como contratistas independientes.

Debemos trabajar para implementar políticas que aumenten los salarios de los estadounidenses comunes y corrientes, incluyendo la aprobación de un salario vital federal vinculado a la inflación que garantice que ningún estadounidense trabajando a tiempo completo falte en sus necesidades básicas. Nuestras leyes laborales deben reformarse para proteger a los trabajadores del uso generalizado del arbitraje forzoso empleado por grandes corporaciones y la Ley Taft-Hartley debe ser modificada para permitir que los trabajadores se organicen y luchen contra el abuso laboral. Por último, debemos trabajar para crear e implementar políticas que proporcionen incapacidad parental remunerado y guarderías asequibles que permita a las familias trabajadoras y las madres equilibrar sus deberes laborales y sus compromisos en el hogar.